Si estás de acuerdo con esta frase probablemente seas de esas mujeres que odian ir de shopping, de aquellas que realmente desprecian hacerlo y no tienen deseos de cambiar. Para ellas rechazar la idea de ir de salir de compras es una reacción natural y perfectamente racional, ya que lo consideran una pérdida de dinero, tiempo y energía que no ofrece grandes recompensas.
Pórque realmente puede resultar tan terrible?
Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia:
#Nada de todo lo que te probás te queda bien. El espejo y las luces del probador conspiran contra vos. Empezás a entrar en calor y sentís que el espacio te queda chico.
#Hace tanto tiempo que hacés lo mismo que se torna repetitivo y ya no es una recreación.
#Sos de las que no están de acuerdo con su cuerpo y terminás comprando cualquier cosa que te haga menos gorda.
#Sentís que no sos buena eligiendo ropa y generalmente evitás la experiencia, hasta que te ves forzada a hacerlo por alguna circunstancia, por ejemplo la noche anterior a la mañana siguiente de una entrevista de trabajo o justo un par de días antes de una boda. El problema es que generalmente terminás comprándote algo a las apuradas que seguramente no vas a querer volver a usar nunca.
La realidad, es que todas las mujeres necesitamos vestirnos y en casí todos los casos nos interesa proyectar una buena imagen y la mayoría de la indumentaria se encuentra saliendo de compras. Como conviven con esto aquellas que odian hacerlo?
Muchas le piden a alguna amiga o a un familiar que lo hagan por ellas, otras, en el menor de los casos contratan a un “personal shopper” o asesor de imagen para que les seleccione las mejores alternativas.
Si no querés recurrir a nadie y sos de aquellas que miran con envidia a las que se pasean con calma por las tiendas y lograrlo con la ayuda de un ansiolítico no te parece una buena opción. Probá con estas técnicas y también podrás hacerlo con tranquilidad y buenos resultados.
#Visitá el shopping temprano. Las tiendas suelen estar casi vacías, los vendedores de mejor humor y no vas a tener la sensación de querer salir corriendo.
#Hacé foco solamente uno o dos negocios. Especialmente si las opciones te sobrepasan.
#Comprá solamente una prenda dificultosa por vez. Esto varía de persona a persona, pero invariablemente traumáticos son los jeans, trajes de baño y pantalones. Si encontrás algo que te quede bien y lo lográste fácilmente, entonces la salida fue un éxito.
#No comprés cuando contás con poca plata. Y menos cuando se suman otras extras que pagar, expensas, la cuenta del dentista etc En vez de ser una distracción a la larga te va a generar más estrés.
#No comprés cuando te sentís deprimida. Una cartera nueva realmente no te va a solucionar la vida. Y es muy probable que cuando tu ánimo mejore, ni siquiera estés conforme con aquello que elegisté.
#Salí de compras sola. No vayás con tu novio o tu marido y mucho menos con tus hijos. Tampoco es buena idea ir con tu mejor amiga. Vas comprar más tranquila sola.
# Tomáte descansos. Antes de sentirte agotada, aléjate de las tiendas, tomá un café, mirá una revista. Si el “recreo” no renovó tu energía regresa a tu casa.
Y si a la vuelta tenés ganas, contáme como te fue de shopping.