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miércoles, 8 de junio de 2011

DE BOLSOS Y CARTERAS

Cada cartera o cada bolso transmiten un mensaje y muchas de ellos se han convertido en verdaderos íconos de la moda. Tu cartera y vos, tienen una relación tan íntima que ella ya es una parte tuya.

La manera en que la llevás y la manejas hace que tu cartera “hable por vos”. Bamboleándose colgada de tu hombro o simplemente sujetada por la mano, influye en tu postura corporal construyendo una parte muy importante de tu imagen.



En nuestra rutina diario, además de sus funciones convencionales como contenedor de objetos personales, una cartera se convierte en una herramienta multifuncional. Ella nos proporciona seguridad y protección cuando es necesario, convirtiéndose en una especie de asistente personal.

Cada cartera en sí misma puede ser un departamento de objetos perdidos y encontrados, no sabemos bien a ciencia cierta porque allí las cosas “desaparecen”, solo por un rato.

Para Sigmund Freud padre del psicoanálisis el bolso simboliza el útero femenino. Para la Anna Karenina de Tolstoi era tan importante que antes de tirarse bajo las ruedas de un tren anticipa su terrible propósito arrojando a las vías su bolso de terciopelo negro.

¿Y en tu guardarropa que lugar ocupan bolsos y carteras? ¿Me contás cuál tu preferido?

jueves, 27 de enero de 2011

CUESTIONES DE GENERO

La creación de nuestra imagen personal es una historia que comienza desde muy temprano.
Se anuncia la llegada de un bebe, la pregunta obligada es : niño o niña?
Entonces estamos hablando de sexo, nos referimos a diferencias biológicas, a genitalidad. El tema se complica con la compra de los primeros escarpines. En la elección entre rosa o celeste, empiezan a jugar las cuestiones de género.



Cuando mencionamos al género señalamos las expectativas culturales de comportamiento y apariencia que separan en diferentes esferas a hombres y mujeres. La moda se relaciona íntimamente con la manera en que cada sociedad identifica lo femenino y lo masculino.

Revisemos algunas imágenes que lo demuestran:

El uso del velo por las mujeres musulmanas, nos permite interpretar cuál es el l significado de ser mujer para ese grupo, que se rige absolutamente por el dominio del sexo opuesto.



En 1891, Paul Gauguin pintaba estas imágenes en Haití. Mientras tanto en la misma época en la moda europea, predominaba la silueta en “S”.






La moda de los 50 es muy clara en las diferencias de roles entre los hombres, que se focalizaban en el trabajo y las mujeres lo hacían en el cuidado de su estética, el hogar y sus familias.




En los 80 ellas adoptan el “power dressing”, una vestimenta formal, de apariencia estricta y ejecutiva, para equipararse a sus colegas masculinos.



Actualmente “ellos”, se someten a algunos tormentos, que tradicionalmente eran atribuidos a la vanidad femenina.



Hombres y mujeres a través de nuestra historia personal intentamos establecer una alianza entre nuestras propias ideas y la visión de la sociedad. Este proceso es dinámico y todo puede cambiar.

Te pusiste a pensar, cuanto de tu elección ya está definido, antes de que elijas que ponerte?

lunes, 3 de mayo de 2010

¿LA MODA ES UN ARTE?

Probablemente la pregunta correcta sea:
¿Cuándo la moda se convierte en arte?

La moda después de todo es un negocio, en el cual el diseño responde a desafíos de funcionalidad. Muchos la descalifican como expresión artística, argumentando que los productos utilitarios solo estimulan a los sentidos del espectador con fines comerciales.

Sin embargo en ocasiones, los diseñadores enfocan su trabajo de una manera que solo puede ser descripta como una forma de arte.
La intención es el centro de la cuestión. Un diseño puede desarrollarse con fines exclusivamente artísticos o de mercado.

Solo por las discusiones apasionadas que despierta este tema, la moda merece que le demos algo de crédito y de espacio en el marco del arte.

Tradicionalmente los museos han coleccionado prendas y muestras textiles solo por su valor histórico y con la finalidad de conocer que vestía la gente en determinado contexto o conocer cuando una moda ganaba credibilidad. Estas colecciones pueden ser crónicas de una era o documentar la vida y los logros de un ícono de la moda determinado.

Vamos a darnos una cibervuelta por algunas ciudades del mundo para ver que esta pasando.

En el Museo Victoria & Albert de Londres encontramos la exposición Grace Kelly, un ícono de estilo.





En el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York American Women Fashioning a National Identity. Desde el 5 de mayo hasta el 15 de agosto. Jessicca Parker narrará la visita guiada a diferentes épocas de la moda.

La muestra explora el desarrollo de las percepciones de la mujer moderna americana de los años 1890 hasta la década de 1940, y cómo han afectado la forma las mujeres estadounidenses se ven hoy en día. Centrándose en los arquetipos de la feminidad americana a través de vestir.

Gap y Condé Nast son los sponsors de la muestra.

Hoy 3 de mayo es gala de inauguración y estas son las primeras imágenes.













Nos quedán muchas más muestras para visitar. Se aceptan propuestas.
¿Sugerís alguna?

martes, 2 de marzo de 2010

MODA. LA DIRECCIÓN Y LA DINÁMICA DEL CAMBIO



La moda es un fenómeno temporal, que siempre está ligado al rumbo de la historia y la sociedad.

Amantes y profesionales de este universo tan cambiante a menudo nos preguntamos:
¿Dónde empiezan las innovaciones?
¿Quiénes son los líderes y los seguidores en este escenario?
¿Qué tan rápido se mueve una moda a través de la sociedad?
¿Cuándo un estilo llego a su fin?
Para responder estas cuestiones es necesario entender la dirección y la dinámica de los cambios de la moda.

Existen tres teorías que explican este fenómeno:
TRICKE UP
TRICKLE UP
TRICKLE ACROSS

Cada hipótesis no solo representa una manera general de entender la moda, sino también de interpretar las características del mercado en que fueron propuestas. Cada una de ellas ha sido revisada y criticada desde su introducción, pero siguen siendo de gran utilidad a la hora de predecir tendencias.

TRICKLE DOWN.


Imaginemos que somos mágicamente transportados al siglo 20. Veremos que estos tiempos la moda era dictada por la aristocracia, para extenderse lentamente hacia abajo en la estructura de clases, pero sin alcanzar todos los niveles. Las clases más bajas no tenían ni el ingreso, ni la libertad, para seguir los dictados de la moda.

La revolución industrial había hecho posible la generación de grandes fortunas. Este período que va aproximadamente desde el 1900 hasta el 1914 fue conocido como:

La Belle Epoque en Francia.



La era Eduardiana en Inglaterra.



Y la Edad Dorada en América.


Esta etapa se caracterizaba por hombres y mujeres vestidos de manera extravagante. Las clases altas no tenían la necesidad de trabajar y llevaban una existencia rodeada de lujos y placeres.

A partir de este escenario se desarrolla la teoría TRICKLE UP, que sostiene que la aristocracia es la que impone la moda, a partir de su necesidad de diferenciación. Esta moda es imitada por las clases inferiores que la hacen suya, momento en que la clase alta necesita una nueva marca de distinción e inventa otra moda, que nuevamente es imitada y así sucesivamente.

Esta teoría hoy es absolutamente aplicable si reemplazamos la palabra aristocracia por sectores poderosos (empresas, deportistas, actores de cine o modelos). Estos grupos imponen y propagan la moda, que será copiada por los grupos de menos poder.

TRICKLE ACROSS.

Ahora viajaremos hasta los inicios de 1960. ¿Cómo explicaríamos la dinámica de la moda en ese tiempo?

Las mujeres habían ganado el voto, tenían acceso pleno a la educación y al mundo del trabajo. También le daban la bienvenida a la píldora anticonceptiva.



Estados Unidos estaba involucrado en la Guerra de Vietnam. Los derechos humanos y civiles eran tema de conversación en las calles.



Los medios de comunicación habían llegado a su mayoría de edad y la televisión influenciaba fuertemente los comportamientos del consumidor.





John Kennedy y su esposa Jacqueline se convertían en referentes de estilo internacional.



Temporada tras temporada los cambios se aceleraban, surge en este marco la teoría TRICKLE ACROSS también llamada MASS MARKET, sosteniendo que la moda atraviesa horizontalmente a toda la sociedad a través de los medios de comunicación, llegando a todos los grupos socioeconómicos simultáneamente. La sociedad entera tiene la libertad de seleccionar entre una variedad de propuestas, aquellas que satisfagan su gusto personal.

Los factores que hacen posible a esta teoría son la producción masiva, los medios masivos de comunicación y el crecimiento de la clase media.

TRICKLE UP


En nuestro recorrido imaginario llegamos a los 70.

La minifalda se convierte en el símbolo de la época.



La música de los Beatles y de los Rollings Stone influencia el mundo de la moda masculina.



Emerge una nuevo sentimiento juvenil que es expresado a través del flower power y el hipismo.



Las mujeres se vuelven militantes en sus demandas de igualdad y demuestran su insatisfacción quemando corpiños en plena calle.



El pelo largo, la barba y los pies descalzos se vuelven socialmente aceptables.
Los looks unisex y étnicos son valorados como representantes del cambio.



Los adultos se guían por las señales de moda que llegan del mundo juvenil.
A partir de estos indicadores surge la teoría TRICKLE UP que proclama que las clases bajas o socialmente menos influyentes son las que marcan determinadas tendencias. Define que la moda puede generarse o propagarse a través de cualquier grupo social, como ocurrió con los punks o los rokceros.



Si llegaste al final de esta lectura: GRACIAS. Se que me extendí en este posteo pero me parecío que valía la pena.

¿Y a vos cuál es la moda que más te gusta? ¿Te pusiste a pensar de adonde viene?

sábado, 16 de enero de 2010

OTRA RELACION CON LA MODA



Admiro profundamente a Yoani Sanchez autora del blog GENERACION Y, desde donde cuenta la vida cotidiana en la Cuba de hoy.

http://www.desdecuba.com/generaciony/

Por estos días las temperaturas en la isla son muy bajas, ni la ciudad, ni la gente estan preparadas para eso.
Cuando comencé el blog comente que la disfrutar la moda era uno de los beneficios del mundo libre.
Me conmovio especialmente este posteo que muestra claramente como la relación que podamos tener con la indumentaria depende, como con la mayoría de las cosas, del lugar en en el cual nos toco nacer.

EL PROBLEMA NUESTRO DE CADA DIA
15 DE ENERO.

Salgo metida en varios pullovers y con una bufanda viejísima enrollada en el cuello. El recorrido es breve, pero con la temperatura por el suelo cada paso que doy es un gran sacrificio. La gente camina a mi lado igual de “disfrazada” y hasta logro ver a alguien que parece llevar la manta de dormir sobre los hombros. Aunque en el pequeño tramo desde mi casa a la panadería nadie muestra un buen abrigo, compruebo que la inventiva popular no se detiene ante la caída de los termómetros. Han desempolvado los antiguos impermeables de la época soviética, con sus enormes botones y los colores ya desteñidos. Otros, los que ni siquiera tienen algo así para cubrirse, simplemente se han quedado en casa.

Me acerco a un lugar donde venden panes fuera del mercado racionado y una barra cuesta el salario de toda una jornada de trabajo. Curiosamente, muchos de los que he visto en el camino, con sus peculiares e improvisadas indumentarias, se encaminan en la misma dirección que yo. A medida que nos acercamos compruebo que todos van tras el escaso alimento que nos mantiene en vilo desde hace varias semanas. A escasos metros del lugar, uno que se ha adelantado nos lanza el grito de “¡No hay!”, verdadero cubo de agua helada sobre nuestras cabezas. Viro en redondo y me voy a casa. Mañana será otro día sin desayunar.

La llegada de estos vientos del norte ha coincidido no solamente con la desaparición del pan, sino también con la escapada de la leche. Como si el invierno hubiera afectado los hornos y congelado las ubres de las vacas. Aunque en la tele anuncian un sobre cumplimiento en la producción del preciado lácteo, el solitario vaso de café o la insípida infusión lo niegan cada mañana. Son tiempos de levantarse de un tirón sin mirar a la mesa, de decirles a los niños que no pregunten y de dejar a un lado el trabajo, el blog, los amigos, la vida, para dedicarnos enteramente a perseguir un trozo de pan y un vaso de leche. Tiempo de arrastrarnos en el polvo de las carencias y de las colas, pues para salir de ese rastrero ciclo y volar se necesita –más que alas– el combustible del alimento.

domingo, 10 de enero de 2010

MODA. EL INICIO


Cuentan que sucedió más o menos así:

Eva tomo la manzana y la probó, se la paso enseguida a Adán que también comió de ella . Entonces concientes del bien y el mal, advirtieron que estaban desnudos y se hicieron unos taparrabos cosiendo unas hojas de higuera.

Después escucharon los pasos de Dios, se escondieron de EL, para que no los viera y le explicaron que habían tomado el fruto prohibido.
Entonces Dios los arrojó del paraíso para siempre. Le Hablo a Eva de los dolores de parto y a Adán de la maldición del trabajo, y como si fuera poco agrego “en polvo eres y en polvo te convertirás”.

Expulsados del Edén, Eva observo su taparrabos y los infinitos prados y bosques que los rodeaban. Entonces miro a Adán muy angustiada y le dijo:
-¿Sabés mi amor? No tengo nada que ponerme.
Desde el principio de los tiempos, este sentimiento nos ha acompañado a la mayoría de las mujeres.

La primera de nosotras, tenía sus razones: Si bien, entendemos el vestirnos, como un hecho simple de la vida, como el tomar agua o alimentarnos. Es algo mucho más complejo.

La ropa expresa la singularidad de cada persona. Indica su profesión u oficio, estados de ánimo e intereses. Generalmente, también buscamos que nuestro atuendo exprese el momento personal que estamos transcurriendo.
Además, la cultura, el contexto y la relación que mantenemos con nuestro cuerpo juegan un rol esencia, influenciando cada una de nuestras elecciones.

Pensálo y la próxima mañana parada enfrente a un placar repleto, anuncies que no tenés nada que ponerte. En lugar de enojarte con vos misma, sentÍte una verdadera “Hija de Eva”.

lunes, 9 de noviembre de 2009

MODA, ESTILO Y TENDENCIAS


Lograron confundirte.
Revistas y programas de televisión coinciden. Dicen que el trench, está de moda, que es el estilo de la temporada, la tendencia del momento, o el look más “hot”.
Pero: ¿moda, estilo y tendencias tienen significados parecidos? Están hablando de lo mismo. Realmente no, vamos a intentar aclararlo.

ESTILO: no es un sinónimo de moda. El estilo es la manera en particular en que se viste una persona, siguiendo su propio gusto. Aquellas que lo tienen, eligen prendas que satisfacen sus necesidades y favorecen su cuerpo. Esas mujeres se sienten confortables con su ropa porque expresa su personalidad.
Si tenés estilo podés contar en tu armario con algunas de las ultimas prendas de la temporada, pero no te guías estrictamente por los dictados de la moda. Sabés cómo coordinar lo nuevo y lo viejo, lo último y aquello que conservas creando un look que es puramente tuyo.
El estilo nace en el interior de las personas, se desarrolla inconscientemente y evoluciona conscientemente con todo aquello que aprendemos en el camino. Vos determinas tu propio estilo, que permanece coherente a través del tiempo, pero no es invariable y reflejará todos los cambios de hábitos y de roles que tengas a lo largo de la vida.

MODA: Hay un elemento de la moda que nunca cambia. Siempre cambia. Esto es porque es un negocio que ha sido creado respondiendo al apetito universal de novedades. La moda nació para el cambio y se renueva temporada tras temporada.
Seguir aquello que está de moda, no es lo mismo que tener estilo. Vestir “lo último”, no requiere demasiada gimnasia mental, ni un profundo autoconocimiento. Solo basta con ponerse de la cabeza a los pies, lo mismo que tiene el maniquí de la tienda más cercana. De aquí proviene el término “fashion victim” que describe a quien usa aquello que aconseja la moda del momento, sin considerar que le queda bien, le resulta práctico y que quiere o necesita.
Sin caer en los extremos de ponerte solo los dictados de la temporada. La moda puede resultar un espacio liberador, ideal para simplemente divertirte. Cuando conocés su mecanismo podes hacer que “trabaje para vos”, creando tu propio look. Lograr estar a la moda y tener estilo al mismo tiempo, es simplemente una “cuestión de equilibrio”.

TENDENCIAS: Las tendencias son fuerzas que van más allá de primavera/verano u otoño/invierno, adaptando a la moda y a las consideraciones personales de “estilo”. Las tendencias conducen la moda que está vigente y también afectan a la arquitectura, el diseño interior e industrial, las imágenes visuales, la música e incluso la comida.
Las tendencias aparecen y se desarrollan a partir de aquellas cosas que interesan y atraen a la gente, cultural, social, e intelectualmente. Y también surgen de eventos derivados de factores políticos y económicos. Los especialistas en tendencias miran todo aquello está sucediendo para predecir sus influencias en la moda futura.
Las colecciones y las presentaciones de artículos “low cost” son un ejemplo de cómo la moda es atravesada por tendencias de comportamiento social y económico.

HOTS: Cada temporada surgen productos de moda que son absolutamente pasajeros. Tienen un ciclo de vida muy corto. Es muy fácil identificarlos cuando mirás hacia atrás. Darnos cuenta, es mas complicado, cuando se encuentran en su punto de popularidad más alto. De algún modo, capturan el gusto colectivo. Cuando nos parecen bien, están muy bien. Cuando ya nos parecen mal, se ven decididamente horribles.
Los hots son generalmente divertidos, desechables y económicos. Si te los ponés unos meses después de su mejor momento vas a verte absolutamente fuera de lugar. Generalmente corresponden a los modelos o accesorios elegidos por el público adolescente.

El desafío es desarrollar el instinto interno para reconocer cuando estamos evolucionando en nuestro verdadero estilo. ¿Qué hacer para sintonizar las tendencias y tomar lo mejor de la moda, dejando de lado todo lo que es descartable o no nos conviene?
El primer paso es aprender a prestar atención a que te querés poner (ignorando las voces de amigos, publicidad y revistas) que te dicen que “deberías” elegir. Si te tomás el tiempo para pensar y seleccionar aquello que verdaderamente te gusta y te queda bien, vas a verte de la mejor manera.

Cóntame: ¿Por dónde vas a empezar?

miércoles, 28 de octubre de 2009

LA MODA Y LOS OTROS



La familia y los amigos tienen un impacto importante sobre cómo nos vestimos y la forma en que nos sentimos con nuestra apariencia.
Muy a menudo no somos concientes de la manera en que somos influenciados por las personas más significativas de nuestra vida. En otros casos reaccionamos claramente ante sus opiniones y tratamos de vestirnos de acuerdo a sus deseos, copiando cuidadosamente su look. O deliberadamente intentamos vernos de la manera más opuesta a las expectativas de los demás.

Cómo seres sociales que somos, continuamente estamos interpretando roles, y los roles siempre implican relaciones. Por este motivo nos vestimos de acuerdo a las miradas y valores de los otros en cada una de las áreas en las que nos movemos.
Continuamente aprendemos algo sobre nosotros mismos a partir de las respuestas que recibimos a nuestra apariencia. Usamos a los demás “cómo espejos” para que nos digan quienes somos. Sus reacciones guían nuestros comportamientos futuros incluyendo nuestra indumentaria.

En ese juego de “reconocernos a partir de las miradas del otro”, en los primeros años nuestros padres tienen el rol principal. Ya mayores arrastramos muchas de las creencias aprendidas en esa etapa. Es fácil identificar cuando elegimos aquello que nos favorece, o combinamos prendas y colores con los mismos criterios que utilizaba nuestra madre.

En la etapa adulta la pareja que elegimos para compartir la vida tiene un impacto trascendental en la manera en que nos sentimos con respecto a nosotros mismos y nuestra apariencia. Sus acciones verbales y no verbales tienen una profunda influencia en que tan atractivos nos vemos.

En la medida en que actuamos en sociedad los grupos a los que pertenecemos, compartiendo maneras de pensar y actuar también son nuestros referentes a la hora de decidir que ponernos.

¿Pensaste en quiénes son tus espejos?

lunes, 21 de septiembre de 2009

VISTIENDONOS




Desde los tiempos de Scarlett O Hara las cosas han cambiado mucho para las mujeres, ya no nos encorsetamos ni tenemos una nana que nos ayude. Cubrimos múltiples y diversos roles y tomamos varias decisiones a lo largo del día.

Aun así seleccionar que ponernos, tarea que realizamos en lo cotidiano, resulta ser una elección complicada.
Que implica el fenómeno de la moda para que definir “como mostrarnos” no resulte una tarea sencilla.

Nos inventamos a partir del vestido, nuestra ropa funciona como una parte de nuestro ser, es a través de ella que nuestro ser se hace visible. Utilizamos el vestido para completarnos a nosotros mismos, descubrirnos, construirnos y comunicarnos. Nuestro guardarropa es nuestro vocabulario.

Las prendas que elegimos, aquellas que sentimos nos representan mejor, transmiten nuestra personalidad, intereses, grupos de pertenencia, valores, status socioeconómico y mucho mas...
La indumentaria funciona como marco mientras otras formas de comunicación, verbal y no verbal ocurren. Y a diferencia de otros lenguajes permanece igual durante muchas horas del día.
Llevamos ropa por las mismas razones por las que hablamos, para que vivir y trabajar nos resulte más fácil y cómodo, para proclamar o disfrazar nuestras identidades.

Mucho antes de acercarnos a alguien lo suficiente como para mantener una conversación, un montón de información se está intercambiando. Quizás no podamos expresar con palabras todo aquello que estamos observando pero se registra de una forma inconsciente y simultanea. Antes de entablar cualquier charla dos personas, ya se han hablado a partir de sus propias imágenes, en un lenguaje más antiguo y universal.

Las primeras impresiones cuentan más que aquello que más tarde vamos descubriendo. Formamos un inmediato punto de vista que nos predispone acerca de la otra persona, que es percibida como un todo.
Probablemente cada mañana, corriendo entre el ropero y el espejo, tengamos presente algo de todo esto. Por eso elegir que ponernos no resulta tan sencillo.

Entender la complejidad de la moda puede ser el principio para poder disfrutarla, como aquello que es en su esencia: “libertad de expresión pura y uno de los privilegios y placeres del mundo libre".