
Definitivamente. Lo decidí mientras miraba la entrega de los premios Oscar.
Jaloque me comentaba que esperaba que hiciera alguna crítica del evento.
Pero... ¿Para qué? Con diferentes estilos todas estaban divinas. Elegir la mejor o la peor vestida, sería solo una cuestión de gustos y convenciones. Tampoco hubiera logrado tener una mirada objetiva, en algún momento se me escaparía algún hilo de envidia y eso sí que no es nada elegante.
Mis dudas existenciales pasaban más o menos por aquí:
¿Desde qué hora, esas semidiosas se estarían arreglando?

¿Cuántas personas las habrán ayudado a producirse de esa manera?

¿Cómo hacen para caminar enfundadas en tamaños vestidos como si nada?

¿Estarían a dieta desde hace varias semanas, como hacemos la mayoría de las mortales cuando tenemos que asistir a alguna fiesta importante?

¿No pagar ni un centavo por esos diseños es una especie de adelanto del paraíso?
Lo cierto es que las celebridades siempre han sido parte del mundo de la moda. La realeza, los políticos y otros poderosos formadores de opinión sirven como modelos. Los protagonistas de escándalos y rumores generan relaciones de amor- odio con el público.
Hagamos un poco de historia. Mirando hacia atrás encontramos a Charles Frederick Worth diseñador de moda de Reino Unido, considerado el padre de la alta costura y pionero en firmar sus diseños al igual que lo hacían los artistas de otros campos como la literatura o la pintura.

Año tras año creaba una nueva colección y vestía con el mismo esmero a diferentes personajes de la época como a la emperatriz francesa Eugenia,

la famosa cortesana Cora Pearl

y a la actriz Sarah Bernhardt

En 1968 Andy Warhol declaraba: “En el futuro todos seremos mundialmente famosos durante quince minutos”.

Esta predicción se materializa en una sociedad que cada día está más ávida de consumir celebridades de cualquier tipo. Una sociedad atravesada por los nuevos medios de comunicación tecnológicos, que transmiten historias e imágenes instantáneamente alrededor del globo. Una época con cada vez más sentido del entretenimiento que demanda un momento de sol para cada uno de nosotros, todos queremos “pasarlo bien".
Los productores de los reality de televisión han capturado la voluntad de la mayoría de las personas, de hacer casi cualquier cosa, por esos “quince minutos de fama”. “Proyect Rumway”, en su séptima temporada, es la contribución más notable de la industria de la moda a este fenómeno.
El show cuenta con dos ingredientes "celebrity" la presentadora es la Top Model Heidi Klum y su coequiper Tim Gunn, director creativo de la firma Liz Claiborne.

La fascinación con las celebridades deriva de la habilidad del público de observar, analizar y criticar un mundo paralelo, casi perfecto. Un universo al que se ingresa con la facilidad de cliquear en la pantalla de la computadora o hacer zapping con el control remoto.
El nivel de intimidad que tengamos con una celebridad depende de que nos atraiga sexualmente, nos despierte algún anhelo romántico o nos genere cierto tipo de seguridad.
En el mejor de los casos, los fans de una celebridad, la usan como un medio de conexión para relacionarse con sus pares, o simplemente como un escape a un mundo de fantasía.
En el peor de los casos el culto por una celebridad puede llevarnos a tener una imagen de nosotros mismos poco realista generarnos problemas de autoestima y objetividad. Entender la inclinación de los fans, ayudará a los diseñadores a elegir o descartar asociarse a la promesa o la ilusión de un famoso.
Desfiles y VIPS en las primeras filas, celebridades fotografiadas en la alombra roja, son las formulas ganadoras para cualquier diseñador. Son las primera imagen que cubrirá la prensa y tienen altísimo impacto.
Muchas estrellas de cine, personajes de la televisión deportistas o músicos, después de asistir año tras año a las presentaciones de temporada, intentan ingresar como profesionales al mundo de la moda. Entre muchos casos encontramos a:
Mary Kate y Aslhey Oslen

Victoria Beckham

Natalia Oreiro en Buenos Aires.

Algunas cadenas de tiendas asocian su marca al de un diseñador o artista famoso. Presentan una colección capsula de una una celebridad. La prensa promociona especialmente la alianza y los clientes tiene acceso a una “etiqueta “ que se percibida como de mayor valor .
Jessicka Parker esta siendo contratada por la firma americana Halston.

H Y M presenta una minicolección de Sonia Rikiel.

Los Grandes Almacenes Target, en Estados Unidos presentan una línea especialmente diseñada por Jean Paul Gaultier.

Naturalmente la industria de la moda fabrica sus propias celebridades. Editores, fotográfos , comerciantes, curadores de museos, blogueros y estilistas.
Anna Wintour, editora de Vogue es un ícono indiscutido.

En la nueva estética de la moda, también las personas comunes se han convetido en una especie de celebridad. Muchas tendencias surgen de la calle. "Gente real" es fotografíada por coolhunters en todas las grandes ciudades. La moda globalizada y democratizada ya no impone las reglas, muestra como los consumidores adoptan un producto determinado y les "permite" hacerlo a su manera.

La fama y la moda van juntas desde siempre, combinadas de diferentes maneras.
Y vos: ¿Cómo te llevas con las celebridades?
¿Tenés en cuenta a alguna en especial, a la hora de decidir que ponerte?