Tratar el tejido vaquero o denim para hacer que la
tela parezca desgastada o descolorida es una práctica
común en la industria de la moda. Es posible
utilizar diferentes métodos para obtener los acabados
o efectos deseados. Uno de estos métodos es la
aplicación de un chorro de arena a presión sobre el
tejido, también conocido como sandblasting, y que
puede resultar extremadamente dañino para la salud
de los trabajadores si no realizan esta práctica
con los equipos de protección adecuados. La gran
cantidad de polvo de sílice generado durante el proceso
puede causar silicosis, una enfermedad pulmonar
potencialmente letal, como consecuencia de la
inhalación de las pequeñas partículas de sílice. En
2009, Turquía prohibió la práctica manual del sandblasting
con sílice, consiguiendo un amplio cese
de dicha actividad en todo el país. Hasta entonces,
el sandblasting llevado a cabo de forma manual era
una práctica común, especialmente en el ámbito de
la economía sumergida. Esta práctica era llevada a
cabo a menudo por trabajadores inmigrantes1 durante
largos turnos de trabajo en estrechas y poco higiénicas
salas de tratamiento sin ventilación o equipo
de seguridad. En algunos casos, los trabajadores incluso
dormían en ese mismo lugar.

En el momento de publicar este informe, aproximadamente
50 personas habían fallecido en Turquía
como resultado directo de su exposición al polvo de
sílice durante el proceso del sandblasting. De acuerdo
con estimaciones del Comité de Solidaridad Turco
con los Trabajadores del Sandblasting, cerca de
5.000 personas que han trabajado en la industria de
la moda en Turquía han desarrollado silicosis.
Desde que Turquía prohibiera el sandblasting, esta
industria se ha trasladado a otros países como China,
India, Bangladesh, Pakistán, y algunas zonas
del norte de África. Actualmente se sabe muy poco
acerca de la situación de los trabajadores del sector
del sandblasting en estos países, pero las ONGs y los
sindicatos temen que las condiciones sean similares
a las de Turquía.
Y qué podemos hacer nosotros como consumidores?
Demandar prendas vaqueras no tratadas mediante sandblasting.
Exigir a las marcas que prohíban el uso del sandblasting a lo largo de su cadena de suministro.
Solicitar información sobre el proceso de fabricación.
Exigir a las empresas que exijan lo mismo a otras marcas.
Exigir a las empresas que indemnicen económicamente a los trabajadores afectados y a sus familias.
Seguir el debate en torno al sandblasting.
En nuestros manos está que unos simples vaqueros no hagan tanto daño en el otro lado del mundo…