miércoles, 26 de septiembre de 2012

EL MOMENTO DEL PLACARD Y NUESTRA ESENCIA

¿Que me pongo?

Detrás de esta pregunta que nos resulta tan familiar y cotidiana, hay un cuestionamiento mas profundo.
 ¿Quién soy? O ¿Qué aspectos de quien soy quiero mostrar al exterior?
Nuestra identidad de va construyendo a partir de la mirada de los otros, desde la historia familiar, lo cultural y la estructura social que habitamos. Entramados en este lugar vamos armando “los personajes” que sentimos nos hacen funcionar mejor.
El “sistema de la moda”, también nos envía mensajes constantemente de una mujer ideal a la que deberíamos aspirar alcanzar casi a cualquier precio. Por otra parte, afortunadamente en el mundo occidental, los estilos y las alternativas a la hora de decidir que ponernos se amplían y democratizan cada vez más.
En esta variedad de alternativas es donde la moda nos ofrece la mejor de sus posibilidades: pensarnos, elegirnos y tener la libertad de expresarnos, de parar por un rato el ruido abrumador de todos los mensajes del afuera y encontrar nuestra “esencia”, nuestra mismidad, darle un espacio a esa mujer que nos olvidamos en el camino.
La propuesta es dejar de lado por un rato a las  vidrieras o las revistas de moda. Vamos con nuestra historia, la experiencia de nuestro presente de quienes vamos siendo y de nuestras posibilidades para mañana, a mirarnos para adentro. Otorgándole a esta mirada toda la aceptación y el amor que genera la convicción de que somos la mejor versión de nosotras mismas que pudimos alcanzar hasta el día de hoy.
Desde este espacio te pido que empieces a buscar esa prenda, ese accesorio o ese color con el que te sentís mas confortable. El lugar ideal es tu propio placard, vamos a dejar las compras para más tarde. No vas a tener muchas dudas son esas prendas con las que te moves con mayor seguridad, son los colores y los accesorios con los que brillas mas auténticamente, los que sentís naturalmente como una segunda piel.  
No somos necesarios los asesores de imagen para que repitas este ejercicio hasta que se te haga un hábito, encontrarte con esta parte tuya a la hora de vestirte. Darle lugar en tus equipos cotidianos a estas prendas que te hagan desplegarte en todas tus posibilidades. Esta información viene de nuestro interior y esta alejada de cualquier mensaje publicitarios. Las últimas tendencias, las colecciones de las marcas y los diseñadores, están para ser linkeadas, relacionadas y seleccionadas a partir de tu propia naturaleza, aquí es cuando podemos comenzar a hablar de estilo.
Si leíste hasta el final del posteo seguro que identificaste alguna de estas prendas o accesorios en tu propio guardarropas. ¿Me contarías cual es?

lunes, 24 de septiembre de 2012

EL MOMENTO DEL PLACARD. CUERPO Y ALMA



¿Cómo me siento hoy?
De muchas maneras la ropa que elegimos ponernos depende en cualquier momento de cómo nos sentimos con nuestros cuerpos y con nosotras mismas. En el largo plazo en la medida en que maduramos nuestro cuerpo cambia en una multitud de maneras. Ganamos peso, perdemos peso y aun manteniéndolo nuestras formas cambian todo el tiempo. (La ley de gravedad es infalible e inevitable).
De golpe parece que nuestra ropa tomara vida propia y aquel vestido que nos quedaba perfecto la última Navidad hoy ya no nos favorece, sabemos que no se ha metamorfoseado en el placard y sufrimos una verdadera crisis de seguridad y autoestima mientras decidimos a que sobrina o amiga  regalárselo.
Las percepciones que tenemos acerca de nuestro cuerpo limitan las elecciones de nuestras prendas. En ocasiones nos restringimos a elegir solo aquellos colores que pensamos van a esconder nuestros defectos corporales. Afortunadamente la mayoría de nosotras también tenemos días en los que nos sentimos bien con nuestra figura, la sentimos en buena forma, bajo control y ya no la queremos esconder, sino revelarla.
Nuestro humor y nuestras emociones también pueden afectar nuestras elecciones a la hora de definir que ponernos. Sentirnos seguras y positivas facilitará que corramos el riesgo de elegir una prenda mas colorida. Nuestro estado de ánimo puede limitar nuestra elección de prendas, pero a menudo no lo sabemos hasta el “momento del guardarropa”. Para mujeres de una gama muy amplia de culturas, edades y orientaciones sexuales nuestras emociones, nuestros cuerpos y nuestros sentimientos acerca de nuestros cuerpos pueden definir las prendas que elegimos o rechazamos cada día.
Mientras seguimos reflexionando: ¿Me contarías que prendas elegís aquellos días que te sentís de mejor y peor humor?

domingo, 23 de septiembre de 2012

jueves, 20 de septiembre de 2012

EL MOMENTO DEL PLACARD. LA MIRADA DE LOS OTROS



El momento del guardarropa decidiendo que ponernos y armando el look es un verdadero ejercicio de autoexpresión y creatividad. Entonces nos repetimos automáticamente las mismas preguntas: ¿Quiénes somos? ¿En qué contexto nos movemos? ¿Quién es nuestra audiencia?

Repasamos cuidadosamente nuestra agenda del día e intentamos elegir la ropa adecuada, pensando cómo queremos ser vistas y que imagen esperamos proyectar: ¿Tenemos una reunión en el colegio de nuestro hijo? ¿Una presentación de trabajo? ¿Intentamos vernos especialmente seductoras?
Algunas veces la mirada de los otros no nos resulta demasiado importante, como cuando salimos de compras al supermercado. En ocasiones es directamente irrelevante, por ejemplo si decidimos quedarnos una tarde de sábado a solas en casa mirando películas. Pero en nuestra vida moderna, generalmente con un mismo look nos movemos en diferentes contextos y con diferentes audiencias.
Elegir el equipo adecuado es una tarea bastante difícil, llena de opciones y posibilidades de equivocarnos. Este desafío nos obliga a repensarnos a nosotras mismas, a reflexionar a cerca de de los roles que ejercemos y cómo se distribuye nuestro tiempo. Pero además es una invitación a recapacitar acerca de quienes queremos ser y que cosas, que nos parecen importantes estamos dejando de hacer. La verdadera posibilidad es la de utilizar nuestro guardarropas, como una herramienta más para alcanzar nuestros sueños.
Te animas a contarme: ¿Cómo te llevas con  la mirada de los otros?